esa sonrisa no tiene precio

(semana 49 del #52RetosLiterup: Escribe un relato que se titule “Esa sonrisa no tiene precio”.

«Mamá, no quiero ir a ver al abuelo, me da un poco de miedo. Además, ¿qué tiene de divertido pasar el rato con alguien que no se acuerda de ti?» Por suerte su padre no lo oyó, y a mi me dio tiempo a tragar el nudo que se me había formado en la garganta, antes de explicarle lo necesario que es para su abuelo poder ver a sus nietos un rato cada semana.

Me sorprendió la crudeza de sus palabras, aunque luego entendí que no eran más que fruto de la sinceridad y pragmatismo de los niños. Bendita inocencia.

Sumida en mis pensamientos, sin darme cuenta habíamos llegado ya a la puerta de la residencia. Subimos a buscar al abuelo a su habitación para llevarle a su vueltita de los sábados.

Los paseos por el exterior se iban haciendo cada vez más complicados, porque se notaba que el cansancio hacía mella en él cada vez antes, y su paciencia iba de la mano de sus fuerzas, tenía cada vez menos. Las niñas correteaban a su alrededor, lo que le alegraba y crispaba a partes iguales.

Al regresar, cuando nos despedimos de él, nos saludó como siempre hacía, sin mucho afán, como te despides de los desconocidos por cortesía… Sin embargo, al ver a su nieta mayor decirle adiós con la manita, le miró fijamente y le dijo: «hasta la semana que viene«. Ella no dijo nada, más presa de la vergüenza que otra cosa.

Pero aquella noche, al acostarse, me dijo con una de esas sonrisas que no tienen precio: «Mamá, creo que el abuelo se ha acordado de mi«.

¡sígueme y no te pierdas nada!

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