como cuando quieres quedarte embarazada, y solo ves barrigas a tu alrededor, en pleno momento laboral convulso me he topado esta semana con el término «quiet quitting«, un concepto controvertido.

vamos por partes.

estoy segura que es un tema que no te deja indiferente, así que cuéntame lo que opinas en los comentarios, ¡que lo mismo tú tienes otro enfoque que añadir!

¿qué significa quiet quitting?

después de leer unos cuantos artículos al respecto, de todos los colores, veo que hay, al menos, tres formas de enfocar este nuevo concepto tan polémico.

1. la primigenia, que sería el equivalente a «no vivo para trabajar, trabajo para vivir». En pocas palabras, esta «renuncia silenciosa» se trataría de evitar que nuestra faceta laboral fagocite a la personal, poniendo límites que, si no primen, al menos sí equilibren nuestra vida fuera del trabajo. No se trataría de trabajar poco o menos, sino de hacerlo bien, pero en su justa medida, dándole una importancia y una dedicación que nos permita hacer más cosas en la vida que no sean trabajar.

esto puede sonar un poco a perogrullo por ser, en cierto modo, una nueva forma de hablar de conciliación. o quizá solo sea la forma en que las nuevas generaciones lo denominan.

2. luego están quienes argumentan que quiet quitting es una forma de resistencia a la superación profesional, porque supone limitarte a hacer el trabajo por el que te pagan, enfocado desde el «trabajo por lo que he sido contratado, que no voy a heredar la empresa» o «si quieres que haga algo más, tendrás que contratar (pagarme) ese algo más».

y esto, que de nuevo podría parecernos de perogrullo a algunos, pues parece inadmisible para otros. me temo que para los que confunden superación de expectativas en el trabajo, por sobretrabajar porque sí.

3. y la última es la que asocia quiet quitting a una señal de descontento del trabajador, sea de forma consciente (está buscando otro trabajo y empieza a relajarse en el actual), o inconsciente (se ve desbordado en sus funciones o necesita algo más, porque se empieza a sentir hastiado).

¿qué no es quiet quitting?

cuidado, no confundas este término con goldbricking, que es básicamente escaquearse en el trabajo, pues consiste en hacer menos trabajo del que debes, mientras aparentas que no paras.

ni con work to rule, o una huelga de celo, donde los trabajadores se limitan a la aplicación rígida de su reglamento, pero esto ya de forma colectiva y como protesta.

ni tampoco hace quit quitting el que empieza a desatender sus obligaciones. eso es otra cosa.

entonces, ¿qué es quiet quitting?

por un lado, para mi QUITE QUITTING ES PONER UN POCO DE CORDURA AL EXCESO DE TRABAJO QUE MUCHOS HEMOS APRENDIDO A ASUMIR, a veces «porque no te queda más remedio» (o eso creemos), y otras porque hemos llegado a interiorizar una cultura de «tener que sacarlo todo adelante», que nos hace anteponer nuestra profesión al resto de nuestra vida.

creo hemos llegado a un punto en el que consideramos que debemos cumplir nuestras obligaciones, siempre a costa de sacrificar nuestro tiempo de ocio, o de sueño.

y creo que nos equivocamos en varios puntos.

  • primero, que «nuestras obligaciones» en la vida no son solo las laborales, sino también, e incluso en mayor medida, las adquiridas a nivel personal. si has formado una familia, ¿no es para pasar tiempo con ellos y cuidarles? y, esto ya tengas familia o no, ¿no tienes que ocuparte de tu casa y de tí mismo cada día?
  • en segundo lugar, y partiendo de que hemos elegido mal nuestras obligaciones, está el hecho de que hemos asumido que debemos cumplirlas a toda costa. en muchos casos, nos hemos acostumbrado a trabajar por objetivos, y eso es fantástico porque te permite centrarte en conseguir resultados y no en calentar silla si ya los has conseguido. pero es un arma de doble filo, porque, ¿cómo sabes cuándo parar? ¿por qué no contestar correos a partir de ciertas horas puedes estar mal visto por algunos «que para eso tienes el móvil del trabajo?
  • y en tercer lugar, que nuestro tiempo no está para el uso y disfrute de cualquiera a su antojo.

es por eso que, además, considero que QUIET QUITTING ES TAMBIÉN UNA FORMA DE PONER EN VALOR NUESTRO TRABAJO, precisamente porque, con demasiada frecuencia y alegría, se dar por sentado que todo lo que hacemos «son 10 minutos» y que abarcar más solo es cuestión de organizarse mejor. y no.

que igual es una de las cosas buenas que nos ha dejado la pandemia, porque haberlas, haylas, que nada como tener tiempo para reflexionar de vez en cuando…

¡sígueme y no te pierdas nada!

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