la felicidad en el trabajo

la felicidad en el trabajo tranquilitamente

cuando «te dan» la oportunidad de cambiar y, de repente, te encuentras en un momento laboral con el que no contabas, te planteas y replanteas muchas cosas. y tratas por todos los medios de recuperar la felicidad en el trabajo. porque hubo un tiempo en el que la tenías, así que por ahí debe andar…

me fui a la biblioteca a ver qué podía encontrar que me ayudase un poco, y me topé con este libro, «la felicidad en el trabajo«. y pensé que, si la Kondo me ha ayudado a ir poniendo #todoEnOrden, igual también podía hacer algo en este ámbito.

a pesar de que el libro es un claro ejemplo de cómo estirar el chicle a todo lo que da, de todo se aprende, y de su lectura he sacado algo que creo que me puede ayudar a darle un giro a mi vida profesional, desde dentro.

es cuestión de hacerte cuatro preguntas.

¿qué tareas haces realmente en tu día a día laboral?

Kondo nos propone una clasificación en tres grupos, que cubren realmente toda la tipología de tareas que puedas realizar en tu trabajo diario. al menos en mi caso, así es.

con esto he podido ver más claro a qué dedico realmente mi día a día, que aunque parezca mentira no lo tenía tan claro, al final los días empiezan, entramos en la rueda y a correr.

  • tareas principales – por lo que te contrataron, en lo que tienes realmente conocimiento, experiencia, valía. esas tareas en las que se sustenta tu profesión.
  • tareas relacionadas con proyectos – las específicas que tienes que hacer en determinados momentos puntuales.
  • tareas necesarias para el desarrollo profesional – las de fondo que deberías hacer, y que normalmente procrastinas en pos de las dos anteriores, alegando que «no tienes tiempo», o asumiendo que no son tan prioritarias, cuando en realidad es todo lo contrario.

y después de hacer este ejercicio, he visto dónde flojeo: tareas para el desarrollo. me he dado cuenta de que el árbol no me deja ver el bosque, y por llevar adelante proyectos y todo lo que «tengo que hacer», al final dejo de lado mi crecimiento en otras dimensiones.

¿cumple cada tarea alguna de estas tres condiciones?

una vez has hecho tu análisis de tareas, con cada una de ellas debes contestar a las restantes preguntas (o con las más relevantes, ya según lo exhaustivo que seas).

aquí entra en juego de nuevo el radicalismo de Marie Kondo, pero como situación objetivo ideal, me parece bien: deja de hacer todas las tareas que no cumplan alguna de estas condiciones.

que luego llegará tu jefe y te ajustará expectativas, no nos engañemos, pero si te quitas un 80% de lo que no quieres, es un buen logro.

  1. ¿es una tarea necesaria para mantener mi puesto de trabajo y para destacar en él?
  2. ¿realizar esta tarea me ayudará a conseguir un ascenso, un aumento, o a adquirir una nueva competencia?
  3. ¿esta tarea me ayuda a tener satisfacción y felicidad en mi trabajo? es decir, ¿me gusta hacerla, sin más?

y gracias a esto, estoy no dejando de hacer, pero sí estoy minimizando el tiempo dedicado a tareas que no cumplen estas condiciones, para dejar paso a las que realmente me gustan y me aportan, las que creo que me podré llevar a otro sitio, aunque mis tareas principales o de proyecto cambien.

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