PERSONAL

encADeNadas a nuestros ex

¿cuántas veces has dicho «no puedo sacarme a este hombre de mi cabeza»? bien, pues no sabes la razón que puedes llegar a tener.

microquimerismo fetomaternal

en 2004, un estudio realizado en la Universidad de Seattle a mujeres embarazadas de varones, llegó a la conclusión de que el cerebro el de la madres presentaba microquimerismo fetal, esto es, presencia de algunas células genéticamente distintas a las propias, que debían provenir del feto.

y lo mismo se comprobó después que sucedía en el caso de estar esperando una niña. a partir de la cuarta semana de gestación, y en general se considera que a partir de la séptima semana, ya pueden hallarse células fetales en el organismo materno, en todos los embarazos.

por tanto, con el microquimerismo fetal materno, quedaba probado que las madres nos quedamos, literalmente, un pedacito de nuestros retoños con nosotras para siempre.

otros tipos de microquimerismo

pero se dió un paso más allá, y se decidió analizar cerebros de mujeres que nunca habían estado embarazadas, o no de un hijo varón, y atentos a la conclusión: el microquimerismo masculino también se encontró en ellas. es más, en algunos casos, estas células llevaban más de 50 años en sus cuerpos.

en este caso, se trataba de un microquimerismo no fetal, es decir, en algún momento, a mujeres que nunca estuvieron embarazadas de hijo varón, también habían llegado células de varones.

esto podría deberse, quitando trasplantes o transfusiones, bien a un aborto muy temprano del que la mujer no hubiera sido consciente, bien a un embarazo en el que un gemelo o mellizo no hubiera prosperado y se hubiera reabsorbido, o bien por haber mantenido relaciones sexuales sin protección. y el porcentaje de mujeres analizadas que habían resultado con células de varón era tan alto, que las dos primeras opciones perdían fuerza..

haber tenido relaciones sin protección con nuestras ex-parejas puede habernos dejado huella genética.

telegonía

pero hay más, y es que, si esto es así, podría cobrar fuera la telegonía, teoría de inicios del siglo XIX, y que en principio fue descartada, que defendía que la descendencia de una mujer podía heredar características de hombres con los que hubiera mantenido relaciones previamente.

nuestros hijos se podrían parecer no parecer a cualquiera de las parejas previas que hubiéramos tenido.

conclusiones

si se confirmasen la teoría del microquimerismo no fetal y de la telegonía, estaríamos definitivamente encadenadas a nuestros ex, por dentro y por fuera.

eso sí, para que nuestro hijo se parezca a nuestra ex-pareja, los genes que se hubiesen permanecido en nosotras deberían ser relevantes en la determinación de la complexión física de nuestro retoño, lo que también sería casualidad.

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